Elegido, con razón, mejor documental en los Oscars, premio del público y premio especial del jurado en el festival de Sundance, « Murderball » (lit., « Pelota de Asesinar » o « Pelota Asesina ») no deja indiferente. inventado por los canadienses hace cerca de treinta años, el « murderball » (llamado también « quad rugby » [rugby de cuatro ruedas] o « wheelchair rugby » [rugby en silla de ruedas]) está destinado a los deportistas parapléjicos. Cada partido se divide en cuatro tiempos de ocho minutos cada uno. El objetivo es marcar la máxima cantidad de puntos posibles llevándose la pelota hasta por detrás de la línea contraria, tocando o pasando dicha línea con dos ruedas. Los partidos se juegan con un balón de voleibol y en una cancha de baloncesto.
sinopsis: A las sillas de ruedas donde están recluidos no les importa cómo han llegado a ellas: accidentes de tráfico, peleas a espina dorsal partida, infecciones bacterianas... Así que, lisiados y todo, por qué no sacar partido de lo que queda, cuando además están motorizados de por vida. La respuesta es el Murderball, especie de rugby para tetrapléjicos, altamente competitivo y físicamente violento donde los jugadores "tunean" sus sillas estilo coraza de gladiador o fantasía Mad Max. El documental presenta el antes y después de estos jugadores, las historias particulares que los llevaron a su discapacidad, el dolor, la rabia y la lucha por adaptarse a su minusvalía. Todos se toman la vida como viene: humor, mala leche y naturalidad a partes iguales. Juntos forman el equipo americano de rugby paralímpico, intentan competir en Atenas 2004 y, tras pasar por miles de horas de rehabilitación, el trasero convertido en un acerico y mil intentos de tirar la toalla y darse al victimismo, la palabra rendición les suena a pecado.
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